CHILE: AGENDA 2010

José Piñera

Estos dos cuadros ilustran, de manera resumida, dos tesis claves: 

a) La refundación iniciada en 1975 sacó a Chile del Tercer Mundo y lo transformó en un país del Segundo Mundo.

b) El desafío actual es lograr que Chile entre al Primer Mundo para el bicentenario el año 2010.


Para
darle un "segundo gran impulso" a Chile es necesario eliminarle al modelo económico las rigideces que se han ido acumulado con la avalancha de leyes y regulaciones, ponerlo al día con la revolución tecnológica que está cambiando la faz de la tierra, y realizar las reformas pendientes que lo completen, y prioritariamente aquella de la educación. Hoy los recursos sobran. Es un asunto de creatividad, claridad de ideas, y, sobre todo, coraje moral para hacer lo correcto.

Estos son los "titulares" de la agenda que permitiría lograr esa meta para el bicentenario de la Primera Junta de Gobierno el año 2010 (o para el bicentenario de la Independencia el año 2018, si persiste la actual inercia modernizadora).

1) Primero, "no hacer daño", o sea, el equivalente, en economía, del primer mandamiento del juramento de Hipócrates que hacen los médicos. Por lo tanto, no a propuestas socialistoides como "eliminar el lucro en la educación", no
más alzas de impuestos, no a propuestas demenciales (como aquella de un diputado DC de instaurar la “siesta por ley”), etc, etc.

2) Transformar el Código del Trabajo en un "Código del Empleo", basado en la comprensión de que la infinidad de "protecciones laborales" artificiales y altos costos de despido destruyen fuentes de trabajo, y así asegurar un "crecimiento con empleo" [Nota 1].

3) Desgravar las utilidades reinvertidas de las empresas, las que constituyen la mejor fuente de expansión de las Pymes, y eliminar todo subsidio a negocios particulares.

4) Cerrar "los seis grandes hoyos negros fiscales" (licencias maternales, sistema reparto FF.AA., subsidios Sence, promoción agrícola, crédito fiscal, donaciones a ONGs) y con esos ahorros ir hacia un impuesto a la renta de tasa pareja
.


5) Educación privada para todos. Vouchers a los padres, escuelas con dueño (profesores, microempresarios), subcontratación de pruebas alternativas de calidad, y transparencia total.

6) Cuenta de Ahorro para la Salud (CAS), con seguro catastrófico obligatorio, como opción adicional para la cotización obligatoria del 7% (hoy sólo entre Fonasa e Isapres).

7) FF.AA. con opción al sistema previsional de capitalización, con bono por retiro anticipado, y extensión de la carrera militar.

8) Capitalismo popular en CODELCO
con el 51% de las acciones, recogiendo para el Estado el alza de valor que la gestión privada generará para el otro 49%. (Posteriormente un proceso similar con el resto de las empresas del Estado).

9)
Arancel cero el 2010.
Tendríamos un país sin estas distorsiones artificiales en la asignación de recursos, sin el costo en tiempo que significan estos trámites anacrónicos, sin toda una burocracia para recolectar a los importadores (y devolver a los exportadores) un escuálido arancel de 6%, etc. 

10)
Modernización radical del Estado. La meta debe ser llegar a un gasto público de 10-15% del PGB. Ayudaría a lograr esta meta que se establezca por ley que todas las instituciones y programas del Estado tengan que justificar su existencia cada diez años (lo que se llama un "sunset clause"), para así evitar la inercia institucional. Ello debe hacerse junto con una mejoría de eficiencia, lograda con administración gerencial basada en incentivos y tecnología de punta, y reducción de la corrupción, creando una verdadera Muralla China entre la política y los negocios.

¿Se puede hacer esta agenda? Claro que sí. La estructura de todas estas reformas ya existe y está probada. Se construyó a partir de 1975, cuando estas ideas eran en verdad radicales. Se trata, entonces, de atreverse ahora a recorrer la recta final, el "último kilómetro". Y hacerlo bien. Ayuda mucho que hoy el mundo es mucho más amigable a estas ideas.

¿Se hará esta agenda? Depende de acciones humanas imposibles de predecir. Para que el detonante no tenga que ser una nueva crisis, el impulso tiene que provenir de una actitud que pocos se atreven a postular en estos tiempos, el verdadero patriotismo. No esos nacionalismos arrogantes que se nutren en disminuir al vecino, sino en un valor superior, el amor a Chile, el cual se funda en decir la verdad, resistir intereses sectoriales y luchar por el bien común.