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por José Luis Daza
No es la primera vez
que introduzco a José Piñera. En ocasiones anteriores ha
significado un esfuerzo inmenso, seguido de un gran placer.
Para conseguir que este hombre hable en foros que yo había
organizado, tuve que perseguirlo alrededor del mundo.
Afortunadamente, esta vez la Cámara realizó el esfuerzo para
conseguir que él nos hable esta noche, y yo tendré el placer
de escucharlo.
Como siempre, he
sentido una enorme emoción ante la expectativa de escuchar
hablar a José, ya que, cada vez que he estado con él, lo he
escuchado o leído, he aprendido algo nuevo. Como lo dije hace
un año, cuando la Cámara generosamente me invitó a ser el
conferencista principal, José ha influido profundamente mi
pensamiento.
Cuando somos jóvenes,
muchos de nosotros soñamos con tener la oportunidad de dejar
una marca positiva en el mundo, soñamos con hacer del mundo
un mejor lugar. Algunas personas lo logran a través de las
ideas, otros a través de acciones en el campo de las políticas
públicas, y otros mediante la influencia que ejercen a diario
en su interacción humana.
Bueno, José ha
impactado al mundo a través de cada uno de estos medios. Pero
hoy quisiera resaltar la que es tal vez la más importante de
sus contribuciones; algo que no es mencionado lo suficiente:
su contribución a la democracia, a la libertad.
Estoy seguro de que
todos ustedes están al tanto de su papel como “el padre”
de la espectacularmente exitosa reforma de la seguridad social
en Chile; o de su papel como el autor de la ley constitucional
minera que provocó que Chile multiplique por cuatro su
producción de cobre desde 1980 (con casi todo este incremento
realizado por el sector privado); o de su papel como
reformador del sector laboral.
También estoy
seguro que ustedes están al tanto de su papel como consejero
de gobiernos alrededor del mundo, desde EE.UU. hasta Rusia,
desde China hasta México. Aunque, desafortunadamente, sus
consejos no siempre fueron escuchado. Recuerdo un episodio en
septiembre de 2001; solo tres meses antes del gran default
argentino. El Ministro de Finanzas Domingo Cavallo estaba hablándole
a un grupo de cerca de doscientos inversores en Bariloche. De
repente se dio cuenta que José, también conferencista,
estaba en la audiencia. Cavallo detuvo su lectura, miró al
frente y dijo “Veo que José Piñera está en la
audiencia; José, si solo hubiésemos escuchado tus consejos,
no estaríamos en este desastre que estamos ahora”.
Luego continuó su lectura y todos sabemos el fin de esa
historia.
Sin embargo, esta
noche yo quisiera reconocer el rol crucial de José Piñera en
ayudar a establecer una democracia sólida y estable en Chile.
El año pasado dije
que creía que, desde su independencia, Latinoamérica había
evolucionado en un universo perverso, en un equilibrio político
y económico en el que instituciones mal diseñadas junto con
malas políticas económicas resultaban en un desempeño económico
malo, lo cual a su vez creaba condiciones para populistas
demagógos, los cuales a su vez resultaron en un peor desempeño
económico, y así sucesivamente.
También dije que
Chile era el único país en la región que había logrado
romper ese equilibrio perverso, y había ingresado en un nuevo
y virtuoso equilibrio político y económico. Los shocks
negativos que han golpeado a la economía y al sistema chileno
a lo largo de los últimos años han despertado una respuesta
benigna pero positiva por parte de los jugadores clave, y su
democracia ha sido fortalecida. No hay duda de que los
ciudadanos se merecen un gran crédito por estas acciones,
pero tampoco hay duda de que todos los incentivos estaban en
la dirección correcta.
Yo creo honestamente
que las semillas para estas respuestas fueron plantadas a
fines de los 70s y los 80s por un grupo de individuos
idealistas que implementaron reformas revolucionarias que
condujeron a la creación de las instituciones esenciales para
una democracia.
Su principal motivo
era la promoción de la libertad individual, en todas las
esferas. José Piñera fue un defensor muy vocal de la
libertad de prensa y de los derechos humanos en todo momento.
José Piñera es uno
de esos pocos individuos que desempeñaron un papel importante
en crear las instituciones que han sido la base para la
democracia más funcional en la historia de Chile.
Es así que, José,
mientras que todos te admiran por tu papel en la economía, yo
te agradezco por tu papel en ayudar a hacer de Chile, si no la
única, una de las pocas, democracias funcionales y estables
en Latinoamérica.
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