Nota
de José Piñera/24.11.09. Este notable Memorandum lo escribió el General
Fernando Matthei Aubel, ex Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea
chilena y ex miembro de la Junta de Gobierno, para conocimiento y uso
de la Sra Margaret Thatcher, entonces ex Primera Ministra del Reino Unido. Supe de
este Memorandum al leer una columna de Robin Harris, asesor de la Sra
Thatcher, en el Daily Telegraph del 13.12.06.
Contacté al historiador y hombre público, cuyos rigurosos libros sobre
Talleyrand y Dubrovnik había leído, le pedí el texto completo, y
convinimos una comida en el Castillo Neuwaldegg en Viena, sede de
EICEE (www.eicee.org), en cuyo Consejo Asesor participo. Harris me lo
entregó, sujeto a reserva por parte de la Sra Thatcher, y me
confirmó la enorme gratitud de la Sra Thatcher hacia Chile. Esta
conclusión es impresionante: "Al
estar finalizando la Guerra de las Malvinas, el 8 de Junio, dos naves
de transporte de ataque británicas, el 'Sir Gallahad' y el 'Sir
Tristam', fueron atacadas y destruídas por aviones argentinos con una
considerable pérdida de vidas. Ese día, después de meses de
operación continua, nuestro radar de largo alcance tuvo que ser
apagado para una necesaria y postergada mantención. La
aviación argentina pudo entonces realizar un completo ataque por
sorpresa. Sólo se puede imaginar cómo le habría ido a la Fuerza de
Ataque Británica sin los avisos cada media hora acerca de ataques
aéreos argentinos que le proveía la inteligencia chilena
" Al leer hoy la entrevista de la revista "Perfil" al General
Basilio Lami Dozo, ex miembro de la Junta Argentina que inició la
guerra de las Malvinas, en que confiesa que Chile iba a ser atacado
después, consideré importante dar a conocer este Memorandum, pues refleja la
seriedad, prudencia y visión con la que actuó el gobierno del
Presidente Pinochet en
ese dificilísimo momento. Hace unos minutos me comuniqué con
el General Fernando Matthei, a quién había visto por última vez
cuando en 1990 lo visité para regalarle mi libro "La Revolución
Laboral en Chile", quién me autorizó para darlo a conocer.
Aquí está el texto completo, en español y en inglés (idioma
original) del que
llamaré "El Memorandum Matthei a la Sra Thatcher".
EL
MEMORANDUM MATTHEI A LA SRA. THATCHER
25 de Marzo, 1999
El
General Pinochet y la Guerra de las Falkland
En
los primeros días de Abril de 1982, poco después de la invasión
argentina a las Islas Falkland, el Jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea
de Chile me informó que un Comandante de Ala de la Real Fuerza Aérea
(RFA) de Gran Bretaña había llegado a Chile con un mensaje personal
del Jefe del Estado Mayor de la RFA y requería una reunión
inmediata.
Lo
recibí inmediatamente. Era el Comandante de Ala Sidney Edwards, quien
me presentó de inmediato sus credenciales y me preguntó si estaría
dispuesto a colaborar con Inglaterra en ese momento crítico. Ellos
requerían ayuda, principalmente, en temas de inteligencia. Como nunca
habían considerado a Argentina como enemigo potencial, carecían de
información de inteligencia sobre dicho país. También me señaló
que tenía poderes suficientes para negociar directamente cualquier
requerimiento urgente de aviones, repuestos u otro equipamiento que la
Fuerza Aérea chilena necesitara, con el objeto de fortalecer nuestras
defensas ante la amenaza Argentina. Además, me señaló que deberíamos
evitar los canales diplomáticos. Y me especificó que ni el Embajador
británico ni el Agregado de Defensa tenían conocimiento alguno de él
y su misión. Le señalé que antes de comprometer nada, tenía que,
por cierto, conversar el tema con el General Pinochet y obtener su
beneplácito respecto del tema.
Conversé
con el General Pinochet quien no se sorprendió en absoluto del
requerimiento Británico. Lo analizamos cuidadosamente y reflexionamos
sobre sus posibles consecuencias. El autorizó la operación con la
condición que bajo ninguna circunstancia los ingleses podrían montar
ninguna operación contra Argentina que utilizara territorio chileno.
En esa reunión no estaba presente ninguna otra persona. Nuestro
equipo de inteligencia le dio un completo informe al Comandante
Edwards sobre la Fuerza Aérea Argentina. Le dimos libre acceso a
nuestro centro de operaciones en Punta Arenas, donde nosotros monitoreábamos
todas las operaciones de la Fuerza Aérea argentina a través de
nuestro radar de largo alcance y nuestro equipo de comunicaciones
basado en tierra. El Comandante Edwards portaba una radio con
comunicación satelital directa al Comando de la Fuerza Británica.
Durante Abril de 1982, trabajamos mano a mano con los ingleses. Un avión
Nimrod de la RFA voló a Chile para efectuar misiones electrónicas y
de comunicaciones de mutuo beneficio. Como voló sobre territorio
chileno, consideré que no estábamos violando la condición impuesta
por el General Pinochet de no utilizar suelo chileno.
La
RFA embarcó también a Chile seis aviones Hawker Hunter desarmados a
bordo de un avión aerotransportado C-130. Otro C-130 trajo un radar
militar de largo alcance que nosotros instalamos, de acuerdo con los
ingleses, en frente de Comodoro Rivadavia. Me gustaría señalar que
los aviones C-130 volaron vía Tahiti e Isla de Pascua, ya que en ese
momento ningún país sudamericano permitiría que aviones británicos
sobrevolaran su territorio.
No
debemos olvidar que Chile fue el único país de América Latina que
no apoyó a Argentina en la guerra contra el Reino Unido y que, en ese
momento, el presidente de Chile era el General Augusto Pinochet.
Así,
cuando la Fuerza de ataque británica llegó a las aguas australes,
todo estaba funcionando correctamente. Cuando el 1° de mayo los británicos
atacaron, nosotros fuimos capaces de proveer al Comandante de la
Fuerza de Ataque con información, minuto a minuto, de la reacción
Argentina. Eramos capaces de detectar los aviones argentinos al
momento que despegaban y monitorear su vuelo y sus comunicaciones, ya
que transmitían con voz clara. Seguimos la ruta de los aviones hasta
80 kilómetros mar adentro. De esta forma, la Fuerza de Ataque británica
estaba tempranamente advertida de los ataques argentinos y, así, eran
capaces de preparar sus defensas y poner en vuelo a sus aviones para
interceptarlos.
Fui
informado inmediatamente de todas las operaciones que se llevaban a
cabo y pude seguirlas desde mi oficina. Toda información importante
la entregué al General Pinochet. El constantemente revisaba lo que
estábamos haciendo y estaba muy interesado en lo que estaba
ocurriendo. El único yerro que tuvimos fue cuando un helicóptero
británico que transportaba a fuerzas comando, aterrizaron de
emergencia en territorio chileno a pocos kilómetros de Punta Arenas.
Nosotros desconocíamos esta operación y como violaba uno de los
principios que habíamos establecido, tuvimos una fuerte discusión
con el Comandante Edwards quien prometió que esto no volvería a
ocurrir más. Mientras se incendiaban los restos del helicóptero,
todos en Punta Arenas y, después en Argentina, se enteraron del caso
del misterioso helicóptero. Inmediatamente informé al General
Pinochet. El me dio las instrucciones pertinentes en orden a negar
cualquier conocimiento por parte de Chile sobre este incidente a
nuestro propio Ministro de Relaciones Exteriores y se me dejó en
libertad de acción para ayudar a la tripulación inglesa a salir de
Chile. A través de sus propios canales de radio, se le ordenó a la
tripulación inglesa entregarse a una instalación claramente
especificada de la Fuerza Aérea chilena. Desde allí los embarcamos
en un vuelo comercial con destino a Inglaterra.
Me
gustaría mencionar otro evento de importantes consecuencias. El 8 de
junio, casi al final de la guerra de las Falkland, dos barcos de
transporte, “Sir Gallahad” y “Sir Tristam” fueron atacados y
destruidos por bombarderos argentinos con gran pérdida de vidas. Ese
día, después de varios meses de operación continua, nuestro radar
de largo alcance había sido apagado para efectuarle una mantención
indispensable. Uno sólo puede especular cómo le habría ido a la
Fuerza británica si no hubiera dispuesto de los avisos, con media
hora de antelación, provistos por la inteligencia chilena respecto de
los ataques argentinos.
Para
terminar, quisiera señalar que esta cooperación no ha sido nunca
mencionada antes y no hubiera sido nunca mencionada si no hubiera sido
por la injusta situación en que se encuentra el General Pinochet en
el Reino Unido. Un país que él ayudó en un momento de necesidad y
cuando ningún otro país de América Latina estaba dispuesto a hacer
nada a favor del Reino Unido.
Fernando
Matthei Aubel
Ex General y Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile
THE
MATTHEI TO MRS THATCHER MEMORANDUM
March 25, 1999
General
Pinochet and the
Falklands
War
In
the first days of April 1982, shortly after the Argentinean invasion
of the Falkland Islands, the Head of Intelligence of the Chilean Air
Force relayed to me that a Wing Commander of the Royal Air Force had
arrived in Chile with a personal message from the Chief of the Air
Staff of the RAF, and requested an urgent interview.
I
received him immediately. It was Wing Commander Sidney Edwards, who at
once presented his credentials and asked me if I would be inclined to
help the British at this hour. The help they were requesting was
mainly in matters of intelligence- As they had never considered
Argentina
a potential enemy, they had not bothered to gather adequate
intelligence on them. He also told me that he was empowered to
negotiate directly any urgent requests in aeroplanes, spares or other
equipment that the Chilean Air Force needed, in order to strengthen
our own defences in view of the Argentine menace. He further pointed
out that we should bypass diplomatic channels. That neither the
British Ambassador in
Chile
, nor the British Defence Attaché had any knowledge of him. I told
him that before promising anything, I had of course to discuss this
with General Pinochet, and get his blessing on the whole idea.
I
saw General Pinochet, who was not at all surprised at the British
request. We carefully analysed the request and its possible
consequences. He authorised the operation on the condition that under
no circumstances could Chilean territory be used by the British mount
any operation against
Argentina
. General Pinochet also instructed me to keep our own Ministry of
Foreign Affairs out of the picture. I would like to point out that
there was no other person present at this meeting. Wing Commander
Edwards was given a complete briefing on the Argentinean Air Force by
our own intelligence team. He was then given free access to our air
operation centre in
Punta Arenas
, where we monitored all Argentinean air force operations through our
long-range radar and our ground-based communications equipment. Wing
Commander Edwards carried a portable radio with a direct satellite
link to the staff of the British Task Force. During April 1982 we
worked hand in hand with the British. An RAF Nimrod was flown to
Chile
to perform an electronic and communications mission for mutual
benefit. As it flew strictly over Chilean territory, I considered that
we were not violating the land rules laid down by General Pinochet.
The
Royal Air Force also shipped six disassembled Hawker Hunter planes to
Chile
on board a C-130 transport airplane. Other C-130s brought a long range
military radar, which we installed following British wishes opposite
Comodoro Rivadavia. I would like to mention that the C-130s came via
Tahiti and
Easter Island
, because at the time no other South American country would allow
overflight of British military airplanes.
We
must not forget that
Chile
was the only Latin American country that did NOT back
Argentina
in this war against
Britain
, and that the President of
Chile
at the time was General Augusto Pinochet.
So,
when the British Task Force arrived in Southern waters, everything was
working smoothly. When the British attacked on May 1st, we
were able to provide the Task Force Commander with minute to minute
information on the Argentinean reaction. We were able to pick up the
Argentinean airplanes as they were taking off, and monitored their
flight and communications, as they were transmitting in clear voice.
We followed their route as far as
50 miles
out to sea. The British Task Force had thus a timely warning of the
coming attacks, and was able to prepare its defences and scramble its
fighters to intercept.
I
was also informed immediately of all the ongoing operations, and was
able to follow them in my office. Every important piece of
information, I passed on to General Pinochet. He constantly reviewed
what we were doing, and was highly interested in what was happening.
The only snag we ever had was when a British helicopter carrying
commandos force-landed on Chilean territory a few miles west of
Punta Arenas
. We had no knowledge of this operation, and as this violated one of
the principles we had laid out, we had a very strong argument with
Wing Commander Edwards, who promised it would never happen again.
As
the wreck of the helicopter burned, everybody in
Punta Arenas
, and later in
Argentina
, got wind of the mysterious helicopter. I informed General Pinochet
immediately. He then gave the pertinent instructions to deny all
Chilean knowledge of this to our own Ministry of Foreign Affairs, and
I was given a free hand to help the crew out of
Chile
.
The
crew was ordered through their own radio links to give themselves up
at a clearly specified Chilean Air Force facility. We then put them on
regular airline flights to the
United Kingdom
.
At
the end, I would like to mention another event of great consequences.
At the very end of the Falklands War, on June 8th, two
British attack transports, “Sir Gallahad” and “Sir Tristam”,
were attacked and destroyed by Argentinean fighter bombers with
considerable loss of life. That day, after several months of
continuous operation, our long-range radar had to be switched off for
long-overdue maintenance. The Argentinean forces were then able to
achieve a complete surprise attack. One can only speculate how the
British Task Force would have fared, without the half-hour warnings on
Argentinean air strikes provided by Chilean intelligence.
As
a final word, I would like to say that this co-operation has never
been mentioned before, and it would have never been mentioned had it
not been for the very unjust situation in which General Pinochet finds
himself today in
Britain
. A country he helped in a time of need, and when no other Latin
American country was willing to do anything in favour of the United Kingdom
.
Fernando
Matthei Aubel
Former General and Commander in Chief of the Chilean Air Force
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Chile-Perú:
De
la HV3 a un Polo de Desarrollo
en SudAmérica
por
José Piñera (Economía y
Sociedad N°76, 16 de octubre de 1995).
Cuando
Colón llegó a América, los indígenas se pintaban los cuerpos cuando
iban a la guerra. Pero cuando la magnifica exposición chilena "Cuerpos
Pintados" se presentó en Lima hace unas semanas, no era un signo de
guerra sino de paz. Era un hito más de la extraordinaria complementación
que se está dando entre dos naciones que durante cien largos años se
han mirado con el recelo y la desconfianza de dos viejos enemigos. El
despegue de Perú es un acontecimiento clave para Chile. La aplicación
en ambos países de un sistema de libre mercado está abriendo la
posibilidad de un futuro de integración y amistad. Esta es una
oportunidad histórica que no puede perderse.
¿Cuándo
se salvó el Perú?
El
nivel de vida en Perú en 1990 era prácticamente el mismo que el país
tenía en 1960. La peor crisis de Perú en este siglo se produce entre
los años 85 y 90 bajo el
gobierno del presidente Alan García, un populista de centro-izquierda.
En dicho período el ingreso por persona se reduce en un 20%, llegando
Perú a ser clasificado entre los países más pobres del planeta por el
Banco Mundial. Si se considera que los chilenos aumentaron su nivel de
vida en un 25% en el
quinquenio 85-90, puede
apreciarse la extraordinaria diferencia en bienestar de la población y
niveles de pobreza que significan distintas estrategias de desarrollo.
La
historia le reconocerá a Mario Vargas Llosa la decisiva contribución
al despegue del Perú que significó su campaña presidencial. Cuando un
hombre del prestigio y la elocuencia del escritor peruano recorre todos
los pueblos y barrios del Perú planteando, con convicción y
coherencia, una visión y un programa basado en la economía de mercado
como el camino de salida de la pobreza
y el subdesarrollo, está realizando la invaluable labor de sembrar la
semilla del futuro. Aunque el convincente hablador liberal pierde la
elección, su visión económica-social la gana. Tanto es así que el
ministro clave en el cambio de rumbo de la economía peruana, Carlos
Boloña, era miembro del equipo del líder del Movimiento Libertad, así
como lo eran los más influyentes economistas del Perú de hoy. No deja
de ser interesante que el escritor que en "Conversación en
la Catedral
" hizo a un personaje preguntar "¿Cuándo se jodió el Perú?",
transformado, a pesar suyo, en hombre público, haya marcado el punto de
inflexión desde el cual se inicia la salvación del Perú.
La
importancia de la acción
Es
un mérito innegable del Presidente Fujimori estar ejecutando con gran
decisión una transformación económica de signo liberal. Tres hechos
atestiguan la enormidad de la tarea realizada. Primero, la derrota de la
hiperinflación y la reanudación del crecimiento, mientras al mismo
tiempo se combatía enérgicamente a Sendero Luminoso. Segundo, la
apertura de los distintos sectores productivos. Sólo aquella de la
minería ha significado que, desde 1992, cerca de 80 empresas
extranjeras y peruanas han establecido derechos sobre más de 15
millones de hectáreas y se estima que se invertirán alrededor de US$
9.000 millones en los próximos 5-8 años en el sector. Las proyecciones
de diversos yacimientos (como Quellaveco) superan varias veces la
original. Tercero, el proceso de privatizaciones marcha aceleradamente y
quizá culminará con la licitación (por filiales) de PetroPerú (el
Codelco chileno, el YPF argentino). Recién comienzan a desarrollarse
las enormes potencialidades del gas (Camisea), la agricultura y el
turismo. Después vendrá la necesaria inversión en infraestructura en
un país azotado por el doble flagelo de Sendero Luminoso y los
presidentes estatistas.
Sin
embargo, hay dos grandes problemas por resolver. Primero, fortalecer el
estado de derecho y el sistema democrático, erosionado por décadas de
demagogia y corrupción. Segundo, invertir en capital humano. Esto
requiere estimular el regreso de los profesionales que abandonaron Perú
en masa durante las décadas de decadencia económica y educar bien a
las grandes mayorías marginadas. Según un estudio de Barro and Lee
("International Comparisons of Educational Attainment",
Harvard University, 1993), la población sin ninguna educación llega en
Perú al 18% (en Chile es sólo el 2%). Además, la calidad del sistema
de educación primaria y secundaria es muy deficiente.
El
Norte chileno, centro de Sudamérica
En
los mapas del curso de geografía de cualquier escuela chilena, cuando
Arica no está cubierta por el listón de madera que sujeta el mapa, esa
ciudad parece cayéndose de él. Esa visión era coherente con el Chile
replegado sobre sí mismo de las décadas previas a la apertura al mundo
iniciada en 1975 y explica por qué tantos chilenos perciben a Arica
como una ciudad alejada y distante, carente de toda viabilidad económica.
Sin embargo, si se enseñara geografía de Chile con un mapa de Sudamérica
-como debería ser en este nuevo Chile abierto a la región y al mundo-,
sería visualmente impactante el lugar privilegiado de Arica,
2000 kilómetros
más cerca que Santiago del centro del área de mayor dinamismo económico
de Sudamérica.
El
futuro del norte chileno está ligado al polo de desarrollo que está
emergiendo tras el despegue de Chile y Perú, y ojalá muy pronto con
similar vigor de Argentina y Bolivia (y tarde o temprano, de Brasil). Así,
por ejemplo, la consolidación de un corredor bioceánico que unirá el
puerto peruano de Ilo en el Pacífico, cruzando carreteras bolivianas,
hasta conectarse con la hidrovía Paraguay-Panamá para llegar al Atlántico
tendrá efectos en todos los países, incluido el norte chileno. También
lo tendrán los gasoductos que se están planteando en la zona, así
como el desarrollo explosivo que tendrá pronto el Sur de Perú. Más
que intentar, estérilmente, "protegerse" con subsidios y
barreras del tsunami desarrollista que llegará a la subregión, hay que
sumarse a la fuerza de este proceso.
Por
otra parte, con el aumento explosivo que ocurrirá en el número de
personas recibiendo las mejores pensiones brindadas por el sistema de
AFP (en moneda de poder adquisitivo constante), cambiara el
"perfil" del jubilado chileno, el cual se transformará en un
consumidor relevante, especialmente para la industria del esparcimiento.
¿Será Arica o Iquique el Miami chileno, el lugar preferido de los
nuevos jubilados para esquivar el duro y contaminado invierno de
Santiago?
De
los escenarios de guerra a los escenarios de paz
Quizás
la única catástrofe que puede detener el progreso del Cono Sur de América
es aquella de la guerra Por largo tiempo, en los planes de las Fuerzas
Armadas chilenas,
la Hipótesis Vecinal
3 (HV3 en lenguaje militar) ha sido una pesadilla estratégica una
guerra con los tres países vecinos simultáneamente. Expertos en el
tema han creído que de una forma u otra las HV1 y HV2 derivaban, por la
dinámica del conflicto y los equilibrios geopolíticos en juego, en una
situación en que Chile tendría que defender su territorio contra tres
países que lo abrumaban en materia de poderío bélico y población.
Dos
veces en la década del 70, Chile estuvo mucho más cerca de una guerra
de lo que muchos imaginan. La primera vez, en agosto del 75 cuando la
tensión con Perú era enorme. La segunda, ese diciembre del 78 en que
la escuadra argentina ya había zarpado en dirección a las islas
Beagle, en que Perú seguía agitado por sectores belicistas que pedían
una revancha en vísperas del aniversario de los 100 años de
la Guerra
del Pacífico y en que las relaciones con Bolivia estaban marcadas por
el signo de la frustración tras el rompimiento de relaciones diplomáticas.
Sin embargo, el gobierno militar fue capaz de desmontar esas verdaderas
bombas de tiempo. Durante años, la determinación y sacrificio con que
las FF.AA. protegieron la integridad territorial fue un potente
disuasivo para cualquier potencial agresor.
El
dividendo de la paz
Mientras
eso ocurría en el silencio y el terror de nuestras extendidas
fronteras, el país reconstruía la trizada textura de su economía y su
sociedad. Detrás de la coraza defensiva, se realizó la revolución de
libre mercado que ha creado el nuevo Chile. Y es este ejemplo el más
poderoso aliciente que está transformando América Latina. A su vez,
este proceso, a través de una retroalimentación, actúa de potente
"estabilizador" del modelo liberal en Chile.
El
despegue de Perú puede transformar a ese país de manera casi
inimaginable. Como la fuerza de las reformas liberales continúa
produciendo un gran crecimiento en Chile, y Bolivia generará un gran
aumento de productividad en su economía con las privatizaciones del
presidente Sánchez de Lozada, en una década más esta subregión puede
transformarse en un polo de desarrollo que se destacará a nivel
mundial.
Es
la hora de profundizar la relación entre Chile y Perú a través de:
•
Establecer el total libre comercio entre ambos países;
•
Estimular el flujo de inversiones en ambos sentidos para entrelazar
fuertemente ambos sectores empresariales (ya hay US$
600 M
. de inversión chilena en Perú, pero muy poca peruana en Chile);
•
Impulsar el desarrollo privado de la infraestructura física que debe
unir este polo de desarrollo; y
•
Establecer una alianza estratégica contra el terrorismo y el narcotráfico.
El
gobierno de Perú debe demostrar liderazgo y conseguir la pronta
aprobación en el Congreso de
la Convención
de Lima. Así se superará este escollo histórico que turba la
relación entre estos dos países. Países como Francia y Alemania, que
se han enfrentado en dos cruentas guerras en este siglo, han sido
capaces de superar ese pasado y establecer la más férrea amistad y
colaboración hasta el punto de que en pocos años más tendrán una
moneda común. La visión de Jean Monnet, Robert Schuman y Konrad Adenuaer, que
originó la actual Unión Europea, fue decisiva.
Es
difícil comprender que existan sectores seudonacionalistas en ambos países
que no entiendan los enormes dividendos que podría traer un futuro de
desarrollo común. Un rol clave pueden jugar los medios de comunicación
destacando las buenas noticias que están ocurriendo en la relación
bilateral y no las mezquindades inevitables que se darán en el proceso.
Una
cosa es honrar el pasado. Otra muy distinta es vivir en él. Lo que
quiere la inmensa mayoría de los chilenos y peruanos es que los próximos
cien años no estén marcados por el legado de una guerra, sino por el
desafío común de la "conquista" del Pacífico y de cruzar el
umbral del desarrollo antes de sus respectivos bicentenarios el 2010 y
el 2021.